
MINISTRY BAJO EL MANTO DE LA UNCIÓN
APÓSTOL HENRY Y PAULA ESCOBAR

NUESTRO CREDO
Declaración de Fe y Verdades Fundamentales:
El Ministerio Dios Bajo el Manto de la Unción cree y sostiene la biblia completa,
debidamente trazada y que el Nuevo Testamento es su única regla de gobierno y
disciplina.
La Iglesia de Dios Bajo el Manto de la Unción ha adoptado la siguiente Declaración de
Fe como el estandarte oficial de su doctrina
1. LA INSPIRACION DE LA ESCRITURA
Las Escrituras, tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo Testamento, son
verbalmente inspiradas por Dios y son la revelación de Dios al hombre, la regla
infalible e inapelable de fe y conducta (2 Timoteo 3 :15 - 17; 1 Tesalonicenses 2:13;
2 Pedro 1:21).
2. EL UNICO DIOS VERDADERO
El único Dios verdadero se ha revelado como el eterno existente en sí mismo “YO
SOY”, el creador del cielo y de la tierra y redentor de la humanidad. Se ha revelado
también encarnando los principios de relación y asociación como el Padre, el Hijo, y
el Espíritu Santo (Deuteronomio 6:4; Isaías 43:10,11; Mateo 28:19; Lucas 3:22).
3. LA DEIDAD ADORABLE
a. Definición de términos: Las palabras trinidad y personas, según se relacionen
con la Deidad, aunque no se encuentran en la Biblia, están en armonía con ella;
consecuentemente, podemos comunicar a los demás nuestro entendimiento
inmediato de la doctrina de Cristo respecto al ser de Dios, según se distingue de
“muchos dioses y muchos señores”. Por tanto, podemos hablar debidamente del
Señor nuestro Dios, que es un solo Señor, como una Trinidad o como un Ser de
tres personas, sin apartarnos por ello de las enseñanzas bíblicas (como ejemplo,
Mateo 28:19; 2 Corintios 13:14; Juan 14:16,17).
4. LA DEIDAD DEL SEÑOR JESUCRISTO
✓ El Señor Jesucristo es el eterno Hijo de Dios. La Biblia declara:
✓ Su nacimiento virginal (Mateo 1:23; Lucas 1:31,35).
5. LA CAIDA DEL HOMBRE
El hombre fue creado bueno y justo; porque Dios dijo: “Hagamos al hombre a nuestra
imagen, conforme a nuestra semejanza”. Sin embargo, el ser humano por su propia
MANUAL DE ENSEÑANZA, DISCIPLINA Y GOBIERNO
voluntad cayó en transgresión, sufriendo así no sólo la muerte física sino también la
espiritual, que es la separación de Dios (Génesis 1:26,27; 2:17; 3:6; Romanos 5:12 -
19).
6. LAS ORDENANZAS DE LA IGLESIA
a. El bautismo en agua. Las Escrituras establecen la ordenanza del bautismo en
agua por inmersión. Todos los que se arrepienten y creen en Cristo como Salvador
y Señor deben ser bautizados. De esta manera declaran ante el mundo que han
muerto con Cristo y que han sido resucitados con Él para andar en nueva vida
(Mateo 28:19; Marcos 16:16; Hechos 10:47,48; Romanos 6:4).
7. BAUTISMO EN EL ESPIRITU SANTO
Todos los creyentes tienen el derecho de recibir y deben buscar fervientemente la
promesa del Padre, el bautismo en el Espíritu Santo y fuego, según el mandato del
Señor Jesucristo.
Esta era la experiencia normal y común de toda la primera iglesia cristiana. Con el
bautismo viene una investidura de poder para la vida y el servicio y la concesión de
los dones espirituales y su uso en el ministerio (Lucas 24:49; Hechos 1:4,8; 1 Corintios
12:1 - 31).
8. LA EVIDENCIA FISICA DEL BAUTISMO EN EL ESPIRITU SANTO
El bautismo de
los creyentes en el Espíritu Santo es evidente con la señal física inicial de hablar en
otras lenguas como el Espíritu los dirija (Hechos 2:4 “Y fueron todos llenos del Espíritu
Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.”). El
hablar en lenguas en este caso es esencial ente lo mismo que el don de lenguas
9. LA SANTIFICACION
La santificación es un acto de separación de todo lo malo, y de dedicación a Dios
(Romanos 12:1,2; 1 Tesalonicenses 5:23; Hebreos 13:12 ).
10. LA IGLESIA Y SU MISION
La Iglesia es el cuerpo de Cristo, la morada de Dios por el Espíritu Santo, con el
encargo divino de llevar a cabo su gran comisión. Todo creyente, nacido del Espíritu
Santo, es parte integral de la asamblea general e iglesia de los primogénitos, que
están inscritos en los cielos (Efesios 1:22, 23; 2:22; Hebreos 12:23).
“y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia,
la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.” Efesios 1:22-23
“en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.”
Efesios 2:22
“a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de
todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos,” Hebreos 12:23
11. EL MINISTERIO
Nuestro Señor ha provisto un ministerio que constituye un llamamiento divino y
ordenado con el cuádruple propósito de dirigir a la iglesia en:
12. LA SANIDAD DIVINA
La sanidad divina es una parte integral del evangelio. La liberación de la enfermedad
ha sido provista en la expiación y es el privilegio de todos los creyentes (Isaías 53:4,5;
Mateo 8:16,17; Santiago 5:14 - 16).
13. LA ESPERANZA BIENAVENTURADA
La resurrección de los que han muerto en Cristo y su arrebatamiento junto con los
que estén vivos en la segunda venida del Señor es la esperanza inminente y
bienaventurada de la Iglesia (1 Tesalonicenses 4:16,17; Romanos 8:23; Tito 2:13; 1
Corintios 15:51,52).
14. EL REINO MILENARIO DE CRISTO
La segunda venida de Cristo incluye el arrebatamiento [rapto] de los santos, que es
nuestra esperanza bienaventurada, seguido por el regreso visible de Cristo con sus
santos para reinar sobre la tierra por mil años (Zacarías 14:5; Mateo 24:27,30;
Apocalipsis 1:7; 19:11 - 14; 20:1 - 6).
15. EL JUICIO FINAL
Habrá un juicio final en que los pecadores que han muerto serán resucitados y
juzgados según sus obras. Todo aquel cuyo nombre no se halle en el Libro de la Vida,
será confina - do a sufrir castigo eterno en e l lago que arde con fuego y azufre, que
es la muerte segunda, junto con el diablo y sus ángeles, la bestia, y el falso profeta
(Mateo 25:46; Marcos 9:43 - 48; Apocalipsis 19:20; 20:11 - 15; 21:8).
16. LOS CIELOS NUEVOS Y LA TIERRA NUEVA
“Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los
cuales mora la justicia” (2 Pedro 3:13; Apocalipsis 21 y 22).
“Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales
mora la justicia.” 2 Pedro 3:13